Lucía Yépez: del ímpetu por competir a un estilo agresivo y técnico de élite
Lucía Yépez ha convertido su impulso competitivo en una lucha ofensiva de mayor precisión técnica. Su trabajo con el entrenador Jorge González y la mirada puesta en Los Ángeles 2028 muestran cómo sigue construyendo su carrera.
ADN DEPORTIVO.EC
Periodista Álex Puruncajas
11/1/20264 min leer
Al principio era mucho ímpetu y ganas irrefrenables por subir a la colchoneta para acabar lo más pronto posible con sus oponentes. A esa pasión Lucía Yépez le sumó una técnica depurada que, con el paso de los años, la llevó a convertirse en la mejor luchadora de Ecuador y de América y de las más destacadas del mundo.
Lucía, de 25 años y nacida en la ciudad Mocache de la provincia Los Ríos, es dueña de un estilo sumamente agresivo. Domina los ‘takedown’, que son técnicas de derribo que permiten atacar las piernas de sus rivales y desestabilizarlas. Ya en el piso asegura los tobillos de sus adversarias para hacerlas girar sobre el colchón.
Para acabar lo más pronto posible el combate, Lucía utiliza su repertorio técnico de ‘candados’ y ‘palancas’ para ganar por superioridad numérica. Con esto acaba el combate con un contundente 10-0 y no necesita disputar los 6 minutos habituales que dura una pelea. No da tregua a sus rivales.
Lo demostró ante la venezolana Alexa Álvarez para ganar el oro en los últimos Juegos Suramericanos de Argentina con un 10-0- No la dejó ‘respirar’ y sumó una medalla más a su notable carrera. Lucía tiene cinco preseas mundiales, un diploma olímpico en Tokio 2020 y, lo más preciado, la medalla de plata de los Olímpicos 2024.
Marco su número de teléfono para que Lucía me cuente el secreto de su técnica y esa pasión que inspira cuando se la ve en los combates sobre el tapiz. Lucía está a más de 15.300 metros de distancia en Pekín, donde se prepara para el campeonato mundial de Kazajistán de los últimos días de octubre. Son las siete de la noche en Ecuador, mientras que en la ciudad asiática ya son las ocho de la mañana.
El teléfono suena, sin respuesta. Más adelante, Lucia cuenta que se entrenaba en esos momentos. Su disciplina, pasión y técnica la han transformado en una luchadora temible. Pero también hay un componente que la define.
“Me preparo mucho, pero lo disfruto. Nunca me pongo la presión de si voy a ganar o perder. Lo disfruto”.
El Mundial y los Olímpicos, sus nuevos desafíos
En Pekín, la ecuatoriana se entrena con la élite porque China es una potencia mundial de la lucha junto a Estados Unidos y Rusia. Fue hasta allá como parte de su preparación del ciclo olímpico. Lucía pertenece al Plan de Alto Rendimiento del Gobierno por su calidad de deportista élite. Ella siempre está buscando lo mejor, porque su gran reto es volver a ganar una medalla olímpica. Esta vez en los Juegos de los Ángeles 2028. Quiere trepar al podio nuevamente. “No importa el color de la medalla…”.
En su preparación en Pekín, la acompaña el cubano Jorge González, su entrenador de media vida. El caribeño la prepara desde hace más de trece años, cuando la conoció en unos selectivos en Ecuador.
Lucía considera al caribeño como un padre. Fue él el hombre que pulió su técnica y quien le puso la Tigra, como es más conocida en Ecuador. Ocurrió un día cuando platicaban sobre los estilos de lucha. Jorge le dijo que el luchador olímpico se identifica mucho con los felinos. “El león es totalmente agresivo y no siente miedo…. La Chita es muy rápida y efectiva por su velocidad, pero a veces pierde la estabilidad… La Pantera es oportunista…. Pero el tigre encierra todas esas capacidades”. Al escuchar esa explicación, Lucía dijo con total convicción. “Profe, entonces yo soy una tigra”.
La ecuatoriana se identifica totalmente con este apelativo. Ella no sabe otra forma de combate. Siempre sale a atacar desde el inicio. Nunca espera para cumplir un plan. Su estrategia es salir a derribar a sus rivales desde el inicio. Es una ‘tigra’.
Ese estilo se complementa con estudio de las rivales. Su entrenador analiza las peleas de las competidoras en videos y, luego, se las transmite a Lucía. Ella confiesa que no le gusta sentarse a analizar a quien tendrá al frente. Prefiere la información que le entrega su entrenador.
Lucía siempre habla con espontaneidad. Dice que siempre fue así. Y eso le refleja en las colchonetas. Tras una victoria levanta los brazos y celebra con alegría. No hay otra manera.
También han existido momentos tristes. En 2018 perdió una final y no se clasificó a los Olímpicos Juveniles. Fue una gran decepción. Lucía admite que pensó en retirarse de la lucha por un fallo que le impidió llegar al torneo que entonces era el mas anhelado en su carrera.
¿La Tigra competirá en la UFC?
Pero después del tropiezo, llegó la gloria. Y Lucía no se queda solo con eso. Tras los Juegos Olímpicos 2028, revela que le gustaría incursionar en la UFC. Ya ha recibido propuestas y el apoyo de luchadores ecuatorianos como Marlon ‘El Chito’ Vera y Michael Morales, los más destacados del país en esa disciplina.
Ella se ve en ese deporte, aunque a su entrenador no le guste del todo porque considera tiene más riesgos a la integridad física. Por eso, ya empezó a competir en la RAF de Estados Unidos, un torneo más callejero de lucha que reúne a los mejores en esta especialidad. Lucía siempre se ve en la alta competencia.






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