Las habilidades digitales que redefinen el empleo
Un análisis de las habilidades digitales, humanas y estratégicas que están redefiniendo el empleo y del papel de la educación frente a un mercado laboral transformado por la inteligencia artificial.
AULA ABIERTA
Ing. Nicolás Arias. M.Sc.
10/1/20264 min leer
Ecuador tiene 19,22 millones de dispositivos conectados a Google y YouTube. 18,5 millones de usuarios en TikTok. 87,36 millones de búsquedas de ChatGPT en un solo año. Una tasa de adopción de inteligencia artificial del 19,5% entre la población económicamente activa. Los números de la conectividad nunca han sido tan impresionantes. Y sin embargo, algo no cuadra.
Las visitas web se desploman en todos los sectores. Los medios de comunicación más populares del país cayeron un 28,22% en promedio entre enero de 2025 y abril de 2026. Primicias, el medio más visitado, perdió el 41,34% de su tráfico. El Universo, el segundo, cayó un 47,62%. Los bancos no escapan: Banco Pichincha perdió el 26,99% de sus visitas web; Banco del Pacífico, el 32,81%; Banco General Rumiñahui, el 53,35%. Las universidades registran tasas de rebote superiores al 56%, como si los estudiantes llegaran a la puerta y se fueran sin entrar. Los medios de comunicación ecuatorianos obtienen más visitas desde aplicaciones de inteligencia artificial que desde publicidad display. Y en las redes sociales, más del 70% del contenido que consumen los ecuatorianos ha sido generado por IA.
Al mismo tiempo, los resultados de PISA 2025 documentan una caída histórica en comprensión lectora. En los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), el promedio descendió de 470 puntos en 2018 a 443 en 2025. Los jóvenes ecuatorianos visualizan 261 videos diarios en TikTok, pero solo comparten 2,28 veces y comentan 0,38 veces al día. Son consumidores voraces, pero pasivos. Tienen más información al alcance de un clic que cualquier generación anterior, pero les cuesta más comprenderla, relacionarla, evaluarla y aplicarla.
Mientras tanto, el Foro Económico Mundial advierte que para 2030 el 39% de las competencias clave requeridas en el mercado laboral habrá cambiado. Se destruirán 92 millones de empleos, pero se crearán 170 millones nuevos. El saldo neto es positivo: 78 millones de puestos de trabajo. Pero esos empleos no serán para cualquiera. Serán para quienes posean las habilidades digitales que están redefiniendo el empleo. Y aquí está la paradoja que nadie está viendo con suficiente claridad: Ecuador ha ganado la batalla de la conectividad, pero está perdiendo la batalla de la comprensión y la estrategia.
No pretendo hablar sobre tecnología solamente, sino de las habilidades que hacen que la tecnología tenga sentido. También de aquellas competencias que están definiendo quién consigue empleo, quién lidera, quién innova y quién se queda atrás. En definitiva, me enfocaré en las habilidades digitales que están siendo requeridas por las empresas en Ecuador y el mundo. Sin embargo, estas habilidades se requiere desarrollarlas y la academia puede aportar con su granito de arena, si las habilidades no nacen con nosotros, las debemos cultivar...
¿Qué está pasando realmente con el empleo y las habilidades digitales?
Durante gran parte del siglo XX, el contrato social laboral se sustentó en la adquisición de conocimientos estáticos y habilidades mecánicas o procedimentales. Un profesional era valorado por su capacidad de memorizar información, ejecutar tareas repetitivas con precisión y especializarse en un dominio acotado del saber. La tecnología, cuando existía en el puesto de trabajo, era una herramienta de apoyo, no un agente activo que reconfiguraba la naturaleza misma de las tareas. Un contador aprendía las normas tributarias y las aplicaba durante décadas con variaciones menores. Un periodista dominaba las técnicas de redacción y las ejercía en un ecosistema de medios relativamente estable. Un docente transmitía conocimientos que permanecían vigentes durante generaciones. La empleabilidad dependía de la especialización y la estabilidad.
La situación actual es radicalmente distinta. El Foro Económico Mundial proyecta que, para 2030, el 39% de las competencias clave requeridas en el mercado laboral habrá cambiado. Este desplazamiento no es solo cuantitativo, sino cualitativo: las habilidades más demandadas ya no son las que se pueden automatizar, sino aquellas que la IA (Inteligencia Artificial) no puede replicar fácilmente. El informe Future of Jobs 2025 identifica que las competencias tecnológicas —encabezadas por la IA y el manejo de big data, seguidas por redes y ciberseguridad y la alfabetización tecnológica— crecerán en importancia más rápidamente que cualquier otro tipo de habilidad en los próximos cinco años.
La situación actual es radicalmente distinta. El Foro Económico Mundial proyecta que, para 2030, el 39% de las competencias clave requeridas en el mercado laboral habrá cambiado. Este desplazamiento no es solo cuantitativo, sino cualitativo: las habilidades más demandadas ya no son las que se pueden automatizar, sino aquellas que la IA (Inteligencia Artificial) no puede replicar fácilmente. El informe Future of Jobs 2025 identifica que las competencias tecnológicas —encabezadas por la IA y el manejo de big data, seguidas por redes y ciberseguridad y la alfabetización tecnológica— crecerán en importancia más rápidamente que cualquier otro tipo de habilidad en los próximos cinco años.
Paralelamente, los empleos emergentes reflejan esta reconfiguración: especialistas en Big Data, Ingenieros Fintech y especialistas en IA y aprendizaje automático figuran entre los roles de más rápido crecimiento.
Pero hay un punto muy importante que con frecuencia se pasa por alto: las habilidades tecnológicas no son suficientes por sí solas. El WEF (World Economic Forum o el Foro Económico Mundial) también señala que las habilidades humanas, pensamiento analítico, creatividad, resiliencia, flexibilidad e inteligencia emocional, son las que experimentarán mayor crecimiento en importancia. Los empleadores no buscan solo programadores o analistas de datos; buscan profesionales que puedan pensar críticamente, comunicar con efectividad, resolver problemas complejos y adaptarse a contextos cambiantes.
La empleabilidad futura dependerá de la capacidad de integrar competencias técnicas con habilidades humanas. Y esa integración es precisamente lo que define a las habilidades digitales tan buscadas por los empleadores.
La evidencia de PISA 2025: más información, menos comprensión.
PISA, cuyas siglas significan Programme for International Student Assessment (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), es un estudio mundial creado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que mide el rendimiento académico de jóvenes de 15 años.
La promesa de la sociedad del conocimiento, es decir, el acceso universal a la información, ha revelado una paradoja inquietante. Los resultados de PISA 2025 publicados por la OCDE documentan una caída histórica en las competencias lectoras y de pensamiento crítico entre los estudiantes de 15 años, precisamente las capacidades más necesarias para operar en un entorno dominado por la IA. En lectura, el promedio de los países de la OCDE descendió de 470 puntos en 2018 a 443 puntos en 2025.
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