BOU, la música también se viste
BOU nació como una propuesta logística y evolucionó hacia la moda y el merchandising musical. Alexis Martínez explica cómo trabaja con artistas, desarrolla colecciones y produce prendas en Ecuador, mientras busca conectar música, diseño e identidad local.
HECHO EN ECUADOR
Periodista Andrés Martinez
11/1/20263 min leer
BOU empezó lejos de las pasarelas. En 2020, Alexis Martínez impulsó un servicio para que negocios y emprendimientos almacenaran productos y enviaran sus pedidos a clientes que compraban por internet. La logística fue su primer oficio: coordinar bodegas, ventas y entregas. Con el tiempo, esa experiencia encontró un destino distinto en la música ecuatoriana y en las prendas que los seguidores querían usar más allá de un concierto.
De la logística al escenario
Martínez trabajaba como mánager del rapero Wanako. Acompañarlo le permitió acercarse a la creación artística y reconocer una oportunidad: el merchandising oficial podía venderse en línea, pagarse con tarjeta y llegar a domicilio, sin depender de la venta a la salida de un show. La primera colección de BOU surgió de esa relación de confianza. También fue su entrada a sesiones fotográficas, pruebas de vestuario y a la tarea de contar visualmente una propuesta.
En 2023, el proyecto tomó forma como marca de moda y merchandising de artistas. Ya no bastaba con resolver el envío: había que decidir qué podía expresar una prenda y cómo representar el universo de una canción. Para Martínez, esos productos también pueden dar visibilidad al trabajo musical y fortalecer el vínculo de los artistas con su público.
“El arte es un eje transversal de la cultura, de la economía, de la identidad de un territorio”.
Cómo nace una colección
Algunas colecciones empiezan con una idea de la marca; otras, con el lanzamiento de un disco o una gira. BOU escucha la música que el artista prepara y busca referencias para traducirla en imágenes, colores y formas. Martínez calcula que una colección puede tomar cerca de seis meses desde el concepto hasta la venta. Primero se define su objetivo comercial y se llega a un acuerdo con el artista; luego se desarrollan propuestas visuales que guían el diseño.
El siguiente paso no es fabricar de inmediato. Se diseñan las prendas, se producen muestras y suelen probarse dos o tres prototipos antes de pasar a la colección completa. Después llegan el control de calidad, las fotografías, la comunicación y la distribución. BOU vende en conciertos, en tienda y por internet. Son etapas distintas que deben coincidir para que una idea relacionada con la música termine convertida en ropa que alguien quiera llevar.
La producción está repartida mayoritariamente en Ecuador. Según Martínez, las prendas vinculadas con música ecuatoriana se elaboran principalmente en Manabí, Quito y Ambato. En camisetas y prendas con capucha trabajan con algodón, serigrafía y bordados, acabados que el creador valora por su componente artesanal. También han desarrollado chaquetas y cortes amplios ligados a la moda urbana.
Vestirse también es pertenecer
Una de sus colecciones, La Piel, retoma la estética de las camisetas de fútbol para vincularla con artistas. En distintos diseños han aparecido el mapa de Ecuador, el cóndor y otras referencias; el jaguar es otro símbolo recurrente. Martínez utiliza esas imágenes para explorar una identidad latinoamericana dentro de prendas contemporáneas, sin reducir la propuesta al uso de una bandera o a una referencia decorativa.
La identidad también pasa por quien compra. El creador observa que seguidores de la escena alternativa —del rock al hip hop— encuentran en una prenda oficial una manera de reconocerse entre personas con gustos similares. Para ellos, vestir el nombre de un artista no es necesariamente una compra pasajera. BOU ha buscado acercar moda y música mediante propuestas como las sesiones en vivo asociadas a algunas colecciones.
Pero producir con mayor cuidado también plantea una dificultad: el precio. Martínez reconoce que una prenda con mejores materiales o acabados puede ser más costosa y que hay compradores dispuestos a pagar por marcas internacionales antes que por ropa hecha localmente. Considera que el desafío es construir una valoración distinta de los productos ecuatorianos, sin perder de vista la relación entre calidad y lo que el público está dispuesto a pagar.
Una identidad en construcción
Martínez no considera que la identidad de BOU esté terminada. Busca reunir dos intereses: honrar la música y mostrar referencias vinculadas con Ecuador. La línea Raíz explora ese segundo camino mediante prendas urbanas. Su aspiración es que esas referencias también generen identificación en personas de distintas ciudades y orígenes del país, y no solo entre consumidores del exterior.
BOU trabaja en Ecuador y Colombia y realiza envíos a otros países. Martínez quiere profundizar sus colaboraciones con artistas y, más adelante, llegar a comunidades latinoamericanas en el exterior. Lo plantea como una meta, no como una presencia ya conseguida. Su experiencia en Colombia le ha mostrado que una marca nacida en Ecuador puede encontrar públicos y oportunidades de trabajo fuera de su primer mercado.
“Quiero llegar a ver más marcas de Ecuador en el mundo”.
BOU pasó de distribuir pedidos a crear colecciones ligadas con la música. Para Martínez, el siguiente desafío es afianzar una identidad que permita a artistas y productores ecuatorianos encontrarse con públicos de otros países, sin perder la conexión con quienes los siguen aquí. Esa tarea todavía está en construcción.











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